El 8 de junio de 1997, se publica “Las chicas de la SIDE” en el diario Clarín. La nota es enigmática por lo breve. Entre paréntesis y al principio del primer párrafo, el autor aparece anónimo y a medias, como un brumoso Corresponsal en Londres. Nada está claro, ni siquiera la función de la nota dentro del diario. Es demasiado difusa para ser informativa y demasiado escueta para entretener. Bordeando el lugar común, el corresponsal escribe: “[las chicas] son misteriosas, sagaces y andan ocultas por el mundo disimulando su tarea de agentes secretas de la SIDE. Herederas naturales de la célebre Mata Hari, representan hoy por hoy, el 30 por ciento de los 007 argentinos. Nadie conoce sus rostros, pero que las hay, las hay”. El relato es menos lo dicho que la elipsis que le da sentido. Las femmes fatales, las antiheroínas, las mujeres que usan su mal llamada femineidad –o directamente el sexo– como herramienta de investigación y de trabajo son el objeto elusivo, aunque real, de la nota.

Veinte años después, la historia pierde su rastro bondiano y se reformula como una trama negra. El 6 de abril de 2018, Noticias publica “La trastienda del pornoespionaje” (1). Después de haber vinculado la red de trata del Club Independiente a personajes del espectáculo y los medios –en un maremágnum de declaraciones confusas, casi fanáticas, quién sabe si energizadas por una droga sintética o la fuerza terrible de una amenaza, propaladas primero por twitter y luego por la rarísima colaboración de Mirtha Legrand– Natacha Jaitt es ubicada en el centro de un escándalo como una clave compleja. Es a la vez puta, denunciante, detective, sospechosa e instrumento de un algo o un alguien tras bambalinas ¿Cuál es la tarea de Jaitt? ¿Ejecutar la venganza velada de alguno de los que ya están virtualmente condenados? ¿De Leo Cohen Arazi? ¿Operar con una mentira? ¿Poner en crisis al establishment? ¿Disputarle el poder a quién? ¿A Carlos Pagni, el íntimo amigo del Ministro de Economía? ¿Es posible que una vedette sea una integrante –empleada o desempleada– de la ex-SIDE? “Hago cosas para la SIDE”, parece haber dicho Jaitt en una sesión de fotos del año 2017 con Noticias ¿Se ha modificado esa institución con sus cambios de nombre o con el prefijo ex? Nicolás Wiñazki confirma que Ana Polero –la supuesta asesora de vestuario que acompañó a Jaitt al programa de Legrand– es una funcionaria cesanteada de los servicios. Stiuso, en una entrevista reciente para el diario La Nación, comenta que “la profesión nunca se abandona”. Y Gustavo Vera –implicado en las denuncias todoterreno de la vedette-espía– sostiene que Jaitt trabaja para Stiuso ¿Cuánto peso tiene el cuarto y oscuro poder del Estado? Para entender algo sobre los servicios –para entender algo realmente–, ¿podemos ir más allá de las conspiraciones que imaginamos?

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La ENI (Escuela Nacional de Inteligencia). El inmueble fue comprado en tiempos de Arturo Frondizi y antes fue el domicilio particular del último presidente de la generación del 80′: Victorino de La Plaza.

Tal vez no. Los servicios secretos son, por definición, secretos. No hay trabajos académicos que hayan podido o sabido indagar la actividad de las agencias de inteligencia en la Argentina –o que hayan querido ir más allá de los archivos del Proceso (1976/83) que fueron selectamente desclasificados. Con frecuencia, su historia es reconstruida por un periodismo a partir de los datos de wikipedia. Mientras que hay otro periodismo, más poroso, que trabaja desde la accesión, el acercamiento y, en ocasiones, la cuasicomplicidad. La prensa suministra los mitos. Las redes sociales y los foros subterráneos de internet generan las condiciones para la criptografía y el pensamiento paranoide. Y, al amparo del ruido y la sombra, los servicios siguen trabajando. Esa es, más o menos, la estructura.

El pandemónium del Club Independiente –cuyo presidente, por cierto, está siendo investigado por presunta corrupción– se integra a una trama conocida pero indefinible. No es la primera vez que SIDE, prostitución y trata aparecen juntas en los medios o en la justicia: en el 2016, Raúl Martins, ex agente, fue procesado por haber regenteado cabarets en Buenos Aires, Mendoza y México. Su hija, Lorena Martins, efectuó la denuncia e instaló la sospecha de haber sido blanco de un asesino que ya estaba muerto: Pedro Tomás Viale, más conocido como “El Lauchón”, un agente acribillado en un operativo irregular de la Policía Bonaerense y del Grupo Halcón en el año 2014. Hay otra semejanza que alarma e invita a fabular hipótesis: no puedo evitar pensar que Jaitt entra en escena como una versión degradada del fiscal Nisman. Como él, es una denunciante que puede ser matada o suicidada en cualquier momento. Ella misma lo reconoce así en sus tuits y ¿juega? a ser una superagente, una maniáca-depresiva y una prostituta militante. La foto de su portada es una pierna envuelta en una media de red sobre la que hay, sujeta con unos precintos, una pistola plateada. Algunas mañanas, al borde del delirio, Jaitt escribe que está contenta de haberse despertado y seguir viva ¿Busca ella la similitud y ficciona? ¿Somos nosotros los que ficcionamos? ¿O acaso, en una de esas –como se dice–, tenemos razón?

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Perfil de twitter de Natacha Jaitt.

Cada tanto tenemos la intuición de que todos y cada uno de los hechos referidos están relacionados. Pero el lector atento, incluso el más atento, si está afuera de la trama, debe resignarse. Solo puede mirar rastros de rastros, huellas inventadas, farandulismo negro, imaginar su novela policial. O sos del servicio y entendés algo. O no sos del servicio y, por lo tanto, no entendés nada. Los periodistas que saben tienen alguna amistad, aunque no sabemos cuál ni de qué tipo, con la inteligencia nacional. No averiguan ex nihilo sino que construyen, dentro de la estructura, su nicho de poder, informándose y difundiendo a cuentagotas, cuando conviene, algún dato. Sin embargo, las preguntas relevantes permanecen incontestadas ¿Cómo auditar la actividad de un ente que, desde el momento de su constitución en 1946, fue concebido como un aparato de espionaje y apriete político? ¿Qué lugar real tiene la ciudadanía en los entretelones del Estado? Por cierto: ese mismo Estado que –regularmente y a pesar de todas sus matanzas, sus injusticias, sus desastres económicos– se percibe como a un padre bueno y protector, que es necesario expandir, hacer avanzar hasta el confín de nuestras vidas privadas. En definitiva, ¿qué control se puede pretender frente a un gobierno cuyas razones y disputas, en buena parte, nos son oscuras, desconocidas, ajenas?

Como todo policial, el de la SIDE –o AFI– también necesita una respuesta. Hay un deber, no se sabe si moral o literario, de imaginar la clave secreta, de encontrar la solución. Aunque, tal vez, no exista.

 

(1) “La trastienda del pornoespionaje” (6/4/2018), en Revista Noticias.

 

 

2 comentarios

  1. Estuve en el XI Congreso de Psicoanálisis de la AMP en Barcelona entre el 30-3- al 8-4.
    Esa Semana Santa tuvo lugar en Buenos Aires el affaire Jaitt.
    Me llegaron noticias vagas pero cuando llegué comprobé que el nombre Natacha Jaitt me sonaba de otro affaire anterior muy sonado por ser la amante de un ex jugador de football cuya mujer era panelista de espectáculos. Es decir que la Jaitt no da puntada sin cámara y convoca, siempre, al escandalete mediático.
    Pero algo retuve de esa vez: por su “silencio” la Jaitt pidió plata. Luego que hiciera público, abogados mediante, la infidelidad de su amante para concluir con la disputa fue resarcida económicamente.
    Pienso que esta constante alimentación de la fama recubre otra cuestión.
    Y es que no se trata de ser o no agente de los servicios” ( término que en España se usa aún designar a los baños, por otra parte) sino cuales son las consecuencias de los actos de cada quien.
    Se comprueba así, día a día, lo que desde el psicoanálisis de la orientación lacaniana venimos sosteniendo hace años: la caída del padre y la proliferación de lo imaginario. De lo primero no hay sólo consecuencias negativas porque también caen o se debilitan los Ideales sociales que dan pasto al Superyo y conducen a lo peor. Patria, Libertad, Amor… en nombre de semejantes ideales se mata, se secuestra o se tortura. .Hubo un sociedad muy famosa en Argentina hasta los años 60 que se autodenominaba Tradición,Familia y Propiedad. A eso se le opuso el cambio constante y la “movilización permanente”. Otra falacia ideal, porque finalmente no se sabía para qué había que estar siempre “movilizados”.
    Es decir que Los Amos de siempre saben usar bien estos términos para captar gente y darle “sentido” a muchas vidas. Así a veces surgen los héroes. Y las religiones que le dan sentido a todo.

    Formar parte de los servicios agita el Ideal “bondiano”, como Juan lo califica.
    Se sabe: los ideales, finalmente, no son más que teorías infantiles de nula concreción pero que sostienen el fantasma de cada quien. Es, justamente, lo que se cura con un psicoanálisis ya que éste se ocupa de la causa , opuesta al ideal. La fama como Ideal lleva a hacer y decir lo que sea para trascender y los medios están al servicio de eso.
    La causa, en cambio, te lleva al deseo inconsciente, sexual e indestructible, y eso no se anula con dinero.
    Pero, un psicoanálisis llevado a término no es “para todos” ya que se opone a la generalización. En cada caso lo que se obtiene al final es un producto propio. También lleva a hacerse cargo de las consecuencias de los actos. Aún de los fallidos.

    En fin, creo que nunca sabremos la verdad de quienes declaman formar parte de sociedades secretas u organizaciones criminales. Están fuera de nuestra órbita aunque, con el tiempo y alguna investigación bien hecha se pueden concatenar hechos y revelar algunas verdades. Y a esa altura generalmente ya los protagonistas se esfumaron…

    Mientras tanto el reino de la Imagen va cumpliendo su derrotero. Del apogeo al ocaso la hystoria ( neologismo lacaniano mezcla de historia e histeria) nos muestra sus dos caras. La luminosa y la mortífera.

    Hace poco escuché nuevamente el cuento de Borges, Emma Zunz. Magistral versión de la “hystoria” de la protagonista quien por sostener el nombre del padre cae en la abyección.
    Que se trate de una mujer no es menor. Menos aún en esta época donde ser Mujer se empieza a constituir en otro Ideal.

    Mirta Vazquez de Teitelbaum

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